
Jefes cercanos y empáticos: Protectores de la salud mental
El objetivo de este artículo es que conozcas la influencia que tienen los jefes en la salud mental de sus equipos y cuales son los comportamientos que mejoran o empeoran el bienestar psicológico de los trabajadores
Jersonn Lizarbe
7/6/2025
El estilo de jefe brusco y rudo hoy ya no es estratégico y tal vez nunca lo fue...
En un mundo laboral cada vez más exigente, donde el estrés, la incertidumbre y la sobrecarga emocional son parte del día a día, el liderazgo empático no es solo un valor agregado: es una necesidad urgente. Numerosos estudios han demostrado que el comportamiento de los líderes tiene un impacto directo sobre el bienestar psicológico de sus equipos. En ese sentido, contar con jefes cercanos y empáticos puede marcar una diferencia fundamental en la salud mental de los trabajadores.
¿Por qué importa la cercanía y la empatía en los jefes?
Un jefe cercano se interesa genuinamente por su equipo, reconoce las necesidades emocionales de sus colaboradores y construye relaciones de confianza, esto brinda seguridad psicológica a los trabajadores y perciben que el equipo es un espacio confiable.
La empatía, por su parte, permite al líder comprender lo que viven sus trabajadores y actuar con humanidad ante las diversas situaciones que enfrentan. Humanidad es una palabra que iremos escuchando menos, en épocas de Inteligencia Artificial y automatización.
Según un estudio publicado en Journal of Occupational Health Psychology, los líderes empáticos se asocian con menores niveles de agotamiento emocional y mayor satisfacción laboral. Asimismo, investigaciones indican que la calidad de la relación jefe-colaborador influye directamente en los niveles de estrés, motivación y desempeño.
Comportamientos que hacen a un jefe más cercano y empático
Los jefes empáticos y cercanos no nacen, se construyen a partir de hábitos cotidianos que fortalecen el vínculo con sus equipos. Algunos comportamientos clave son:
Muestran disponibilidad emocional: Tienen la puerta abierta, no solo físicamente, sino emocionalmente. Los trabajadores sienten que pueden acercarse sin temor.
Dan retroalimentación humana, no solo técnica: No se enfocan únicamente en resultados, sino también en cómo se siente el colaborador en el proceso.
Son coherentes: Lo que dicen se alinea con lo que hacen. La coherencia transmite seguridad y confianza.
El jefe como factor protector
La salud mental no solo se protege con programas de bienestar o muchas horas de capacitación. Las relaciones humanas, especialmente las que se dan con figuras de autoridad como los jefes, son clave. Por ejemplo, unn liderazgo empático:
Fomenta un clima psicológico seguro.
Promueve una cultura de apoyo y colaboración.
Detecta signos tempranos de malestar en el equipo.
Ayuda a prevenir el síndrome de burnout.
Además, cuando los trabajadores sienten que sus líderes los valoran, son más propensos a comprometerse con su trabajo, ser creativos y permanecer en la organización.
"Si tus motivos para ser jefe es tener más estatus o más poder, teniendo una actitud distante y brusca, deberías replantearlo, un jefe que no piensa en colectivo puede afectar más la salud mental de su equipo"
Empatía no es debilidad, es estrategia
Algunos líderes aún temen que mostrarse cercanos los haga perder autoridad. Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario. El liderazgo empático mejora la toma de decisiones, fortalece los vínculos y aumenta el rendimiento del equipo (Goleman, 2004). En tiempos de incertidumbre, los equipos buscan referentes humanos, no solo técnicos.
Ser un jefe cercano y empático no es solo un rasgo personal deseable, es una competencia estratégica. Las organizaciones que promueven este tipo de liderazgo no solo protegen la salud mental de sus trabajadores, sino que construyen culturas organizacionales más sostenibles, humanas y productivas.
Porque cuidar a las personas también es una forma de cuidar el negocio.